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jueves, 26 de diciembre de 2013

Vigésimo sexto golpe de katana. In memoriam: Elmore Leonard.

Joder, otro que se va.

Esto ya parece un ataque en cadena...

Bueno, ya hablé aquí sobre Elmore Leonard en un par de ocasiones anteriores, el mejor escritor de novela negra de todos los tiempos. El puto amo.


 
Lo jodido del asunto es que ahora comenzará a hacerse más conocido por aquí, como si en vida no hubiera hecho méritos suficientes para ello.

A sus pies, Mr. Leonard. Ya nunca podré felicitarlo por sus excelentes diálogos.

Aquí van diez datos sobre él que os pueden interesar.

1. ESCRIBÍA EN PAPEL
Leonard escribía a mano en libretas de hojas amarillas sin rayas, de 63 páginas, que estaban especialmente hechas para él. Cuando completaba una página la pasaba en limpio usando una máquina de escribir. "No tengo motivos para tener una computadora. He escrito a mano por 50 años. Se trata más bien de qué pluma elegir", dijo Leonard a The Associated Press (AP) en 2004.
 
2. ODIABA MUCHAS DE LAS PELICULAS QUE HICIERON DE SU OBRA
Se hicieron no una sino dos versiones en cine de su novela de 1969 "The Big Bounce". La primera protagonizada por Ryan O'Neal "fue posiblemente la segunda peor película de la historia", dijo Leonard en 2004. Al preguntarle cuál de las dos había sido peor Leonard dijo: "No sé, pero una debe ser la peor".
 
3. TENIA ADMIRADORES DE TODO TIPO
Los lectores adoraban la forma de escribir de Leonard, al igual que los cinéfilos que descubrían su trabajo después de ver alguna de las muchas adaptaciones a sus novelas. Entre sus admiradores había escritores como Saul Bellow y Martin Amis. George Clooney visitó a Leonard en su casa cuando filmó la adaptación de "Out of Sight" y los integrantes de Aerosmith — que fueron a la ciudad para un concierto —también lo visitaron e incluso nadaron en su piscina.
 
4. LOS AUTORES ADORABAN LAS 10 REGLAS PARA ESCRIBIR DE LEONARD
La lista de Leonard de lo que se debe y no se debe hacer al escribir solía ser citada por aspirantes a escritores (y escritores consagrados). La lista fue escrita para el New York Times, e incluía "nunca comiences un libro hablando del clima", "nunca uses otro verbo aparte de 'dijo' para desarrollar diálogos" y "trata de omitir la parte que los lectores tienden a saltarse".
 
5. SUS FAMILIARES Y AMIGOS NO LE DECIAN ELMORE
Cuando era estudiante de la secundaria de la Universidad de Detroit a Leonard le pusieron el apodo de "Dutch" y se le quedó. Es una referencia a Emil "Dutch" Leonard, un lanzador del equipo de béisbol Senators de Washington que usaba los nudillos. La estampa del beisbolista estuvo por años en el estudio del escritor en un estante con libros. "Fue de la noche a la mañana, fue casi como si hubieran enviado un comunicado de prensa que decía: 'Empiecen a decirle Dutch'. Y simplemente ocurrió", dijo Leonard a The Associated Press en 2002.
 
6.CREÍA EN LA ECONOMÍA
Leonard trataba de que sus libros tuvieran menos de 300 páginas. "Una vez el New York Times me preguntó si reseñaría un libro de Tom Clancy y pregunté '¿cuántas páginas tiene?' y ellos me respondieron 'Son sólo unas 400 y tantas' y les dije 'No leo libros de más de 300 páginas' así que logré salvarme de esa", dijo a la AP en 2010.
 
7. POCOS DIRECTORES LOGRARON ENTENDER A LEONARD
Aunque Leonard dijo que la mayoría de los intentos de Hollywood por traducir su prosa a la gran pantalla fracasaron, disfrutó mucho tres intentos de la década de 1990 de Barry Sonnenfeld ("Get Shorty"), Steven Soderbergh ("Out of Sight") y Quentin Tarantino ("Jackie Brown"). En 2012, dijo a la AP que su adaptación favorita era "Jackie Brown" de 1997, que estaba basada en su "Rum Punch". Cuando Tarantino le llamó para pedirle consejos antes de filmar Leonard recordó que le dijo: "Haz lo que quieras, me gusta tu trabajo".
 
8. ERA UN TIPO DE DETROIT
Su padre era un empleado de General Motors y el mismo Leonard escribió anuncios publicitarios de Chevrolet y Westerns tras estudiar la universidad. Como buen hijo de la industria automotriz, Leonard escribía diariamente por ocho horas en el estudio que tenía en su casa. "Bueno, hay que dedicar tiempo si quieres escribir un libro", dijo en2010.
 
9. DEFINITIVAMENTE ERA UN TIPO DE DETROIT
Aunque nació en otra parte y vivió en los suburbios de la ciudad por muchos años, Leonard siempre se consideró oriundo de Detroit. Situó muchas de sus novelas en la ciudad y fue uno de sus mayores defensores pues vivió en ella desde 1934. En una entrevista con AP en julio, pocos días antes de que Detroit se declarara en bancarrota, Leonard dijo que pensaba que la ciudad iba a superarlo.
 
10. LEONARD NUNCA TERMINÓ SU NOVELA 46
"Raylan", que se publicó en 2012 resultó ser su última novela. Leonard dijo a AP a finales del año pasado que estaba emocionado por su próximo proyecto, que se trataba de un agente de inmigración pícaro y de domadores de toros. El título provisional era "Blue Dreams". Gregg Sutter, el viejo investigador de Leonard, dijo que el libro habría incluido a Raylan Givens, el oficial de "Raylan" y su relato "Fire in the Hole", del cual se desarrolló la serie de FX "Justified".
 
 
 
 
 

Leonard, uno de los escritores estadounidenses más famosos, murió el martes 20 de agosto de 2013. Tenía 87 años.

domingo, 20 de enero de 2013

Decimosexto golpe de katana. Las diez reglas de Elmore Leonard.


 
 
 
El gran escritor Elmore Leonard (autor de novelas como Jackie Brown, Cómo conquistar Hollywood, Joe LaBrava, Raylan,... y así hasta más de 60 y del que ya hablé en este blog en el quinto golpe de katana) resumió en un conjunto de normas aquello que él considera necesario para redactar una novela en la que el escritor resulte invisible, es decir, que sea capaz de mostrar una historia en lugar de contarla. Aún así, como él mismo dijo: “si tienes facilidad para el lenguaje, imágenes propias y el sonido de tu voz te encanta... puede que estas reglas no sean para ti. Léelas y luego sáltatelas”.
 

Aquí van:


1. Nunca empieces un libro hablando del clima.

Si sólo te sirve para crear atmósfera y no es una reacción del personaje al clima, no debes usarlo demasiado. El lector buscará las reacciones del personaje. Hay algunas excepciones, claro. Si te llamas Barry López (conocido escritor especializado en temática medioambiental) y conoces más maneras de describir el hielo y la nieve que un esquimal, puedes hablar del clima tanto como te dé la gana.

2. Evita los prólogos.

Pueden resultar molestos, especialmente un prólogo después de una introducción que viene antes de la dedicatoria. Pero en no ficción son muy habituales. En una novela, el prólogo cuenta los antecedentes de la historia, pero no hace falta contarlos al principio, puedes ponerlos donde quieras.
Siempre hay excepciones, claro.
Dulce jueves de John Steinbeck tiene prólogo, pero me parece bien porque es un personaje del libro que deja claras las reglas, que nos explica como le gusta que le cuenten las cosas.
Lo que hace Steinbeck en
Dulce jueves fue titular los capítulos a modo de indicación, aunque algo oscura, de lo que tratan. Hay dos capítulos que llega a titularlos “hooptedoodle” (palabrería) en los que avisa al lector: “Aquí haré vuelos espectaculares con mi escritura, y no se entremezclará con la historia. Sáltatelos si quieres”. Dulce jueves se publicó en 1954, cuando yo empezaba a publicar, y nunca olvidaré el prólogo. ¿Me leí los capítulos hooptedoodle? Cada palabra.

3. No uses más que “dijo” en el diálogo.

La frase, en el diálogo, pertenece al personaje. El verbo viene a ser el escritor husmeando donde no debería. El verbo “decir” es bastante menos intruso que “gruñir”, “exclamar”, “preguntar”, “interrogar”... Cierta vez leí un “ella aseveró” al final de una frase de un personaje de Mary McCarthy y tuve que parar de leer para buscarlo en el diccionario.

4. Nunca uses un adverbio para modificar el verbo “decir”...

... amonestó severamente. Usar un adverbio de esta manera (o de casi cualquier manera) es un pecado mortal. El escritor se expone a interrumpir el ritmo de intercambio cuando usa este tipo de palabras. Un personaje cuenta en uno de mis libros cómo solía escribir sus romances históricos “llenos de violaciones y adverbios”.

5. Controla los signos de exclamación.

Se permiten alrededor de dos o tres exclamaciones por cada 100.000 palabras en prosa. Si tienes el don de Tom Wolfe con ellos, puedes usarlos profusamente.

6. Nunca uses palabras como “de repente” o “de pronto”.

Esta regla no requiere ninguna explicación. Me he dado cuenta de que los escritores que usan exclamaciones como “de repente” suelen tener menos control sobre sus signos de exclamación.

7. Usa términos dialectales muy de vez en cuando.

Si empiezas a llenar la página de diálogo ininteligible, no podrás parar. Un buen ejemplo sería Annie Proulx, que es capaz de captar muy bien el sabor del habla de Wyoming.

8. Evita las descripciones demasiado detalladas de los personajes.

Steinbeck lo hacía. Pero en Colinas como elefantes blancos Hemingway por ejemplo, usa una única descripción para el personaje de la mujer que acompaña al americano: “Se quitó el sombrero y lo dejó en la mesa”. Es la única referencia física en la historia, pero aún y así vemos a la pareja y sabemos de ellos por su tono de voz... sin adverbios que los acompañen.

9. No entres en demasiados detalles al describir lugares y cosas.

Si no eres Margaret Atwood, que pinta escenas con el lenguaje o no puedes describir el paisaje como lo hace Jim Harrison, no lo hagas. Incluso si estás dotado para las descripciones, ten en cuenta que el meollo de la historia debe ser la acción, no la descripción.

Y finalmente:

10. Trata de eliminar todo aquello que el lector tiende a saltarse.

Esta regla se me ocurrió en 1983. Piensa en lo que te saltas cuando lees una novela: largos párrafos de prosa con demasiadas palabras. ¿Qué está haciendo el escritor? Hablar del tiempo, o ha entrado en la mente del personaje y el lector o bien sabe qué es lo que piensa el personaje, o bien no le importa. Me apuesto lo que sea a que no te saltas el diálogo.

Mi regla más importante es una que las engloba a las diez:

Si suena como lenguaje escrito, lo vuelvo a escribir.

Si la gramática se inmiscuye en la historia, la abandono. No puedo permitir que lo que aprendí en clase de redacción altere el sonido y el ritmo de la narración. Es mi intento de permanecer invisible, no distraer al lector de lo que es escritura obvia (Joseph Conrad habló una vez de las palabras que se inmiscuyen en lo que quieres contar). Si escribo una escena, siempre desde el punto de vista de un personaje (el que me da la mejor visión de la vida en esa escena en particular) puedo concentrarme en las voces de los personajes contando quiénes son y cómo se sienten, qué ven y qué sucede. Así es como desaparezco de la escena.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Quinto golpe de katana. Elmore Leonard.

Elmore Leonard es un crack.
 
El puto amo.
Aun así, muchos ni siquiera han oído hablar de él. O eso creen. Seguro que si nombro Jackie Brown dirán:
 
-Aaaah, pero esa es una peli de Tarantino, ¿no?
 
Sí, hombre, sí. Y el guion también es suyo. Pero la novela en que se basa (y de la que beben gran parte de los diálogos) es de Elmore Leonard.
Y no es la única. Ni mucho menos.
Elmore Leonard, con la friolera de 87 años (nació en 1925 en Nueva Orleans), comenzó escribiendo westerns en los años cincuenta. Con el tiempo se pasó a una temática criminal más actual  y cargada de suspense, hasta convertirse en uno de los mejores escritores de novela negra.
 
Y, aun así, a muchos ni les suena su nombre.
Y, aun así, es difícil encontrar todas sus novelas traducidas.
Sus tramas son geniales y sus diálogos la bomba. Crudos, realistas y cargados de ironía. Muchos de sus personajes son todos unos perdedores natos de los que puedes esperar cualquier cosa. Sus protagonistas tienen tanto carisma que te atrapan desde su primera frase. Chili Palmer, Jack Foley, Raylan Givens, Karen Sisco,… Así hasta llegar a las 60 obras, entre las cuales cincuenta son novelas y el resto guiones cinematográficos y relatos.
No es que me apetezca hacer una selección de sus mejores novelas, porque todas son la repera, pero sí me gustaría destacar algunas:
 
-Jugar duro (1983)
-Joe LaBrava (1983)
 
-Fulgor de muerte (1985)
 
-Cómo conquistar Hollywood (1990)
 
-Cóctel explosivo (1992)

-Pronto (1993) 
-Tú ganas, Jack (1996)
 
-Cuba libre (1998)
-Almas paganas (2000)
 
-Perros callejeros (2009)
 
 
Algunas de las mejores adaptaciones de sus novelas:
 
-Mr Majestyk (Richard Fleischer, 1974). Novela homónima.


 
-52 Pick-up (John Frankenheimer, 1986). Novela Chantaje mortal.

 
-Cómo conquistar Hollywood (Barry Sonnenfeld, 1995). Novela homónima.
 
 
-Jackie Brown (Quentin Tarantino, 1997). Novela Cóctel explosivo.
 
 
-Un romance muy peligroso (Steven Soderbergh, 1998). Novela Tú ganas, Jack.
 
 

En 2010 comenzó a emitirse la serie de televisión Justified, basada en uno de los personajes de Leonard: el Marshal Raylan Givens, un tipo que cuando le apuntan con una pistola se limita a decir:
 
-Úsala o tírala.