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lunes, 20 de enero de 2014
jueves, 26 de diciembre de 2013
Vigésimo sexto golpe de katana. In memoriam: Elmore Leonard.
Joder, otro que se va.
Esto ya parece un ataque en cadena...
Bueno, ya hablé aquí sobre Elmore Leonard en un par de ocasiones anteriores, el mejor escritor de novela negra de todos los tiempos. El puto amo.
Lo jodido del asunto es que ahora comenzará a hacerse más conocido por aquí, como si en vida no hubiera hecho méritos suficientes para ello.
A sus pies, Mr. Leonard. Ya nunca podré felicitarlo por sus excelentes diálogos.
Aquí van diez datos sobre él que os pueden interesar.
Leonard, uno de los escritores estadounidenses más famosos, murió el martes 20 de agosto de 2013. Tenía 87 años.
Esto ya parece un ataque en cadena...
Bueno, ya hablé aquí sobre Elmore Leonard en un par de ocasiones anteriores, el mejor escritor de novela negra de todos los tiempos. El puto amo.
Lo jodido del asunto es que ahora comenzará a hacerse más conocido por aquí, como si en vida no hubiera hecho méritos suficientes para ello.
A sus pies, Mr. Leonard. Ya nunca podré felicitarlo por sus excelentes diálogos.
Aquí van diez datos sobre él que os pueden interesar.
1. ESCRIBÍA EN PAPEL
Leonard escribía a mano en libretas de hojas amarillas sin rayas, de 63 páginas, que estaban especialmente hechas para él. Cuando completaba una página la pasaba en limpio usando una máquina de escribir. "No tengo motivos para tener una computadora. He escrito a mano por 50 años. Se trata más bien de qué pluma elegir", dijo Leonard a The Associated Press (AP) en 2004.
2. ODIABA MUCHAS DE LAS PELICULAS QUE HICIERON DE SU OBRA
Se hicieron no una sino dos versiones en cine de su novela de 1969 "The Big Bounce". La primera protagonizada por Ryan O'Neal "fue posiblemente la segunda peor película de la historia", dijo Leonard en 2004. Al preguntarle cuál de las dos había sido peor Leonard dijo: "No sé, pero una debe ser la peor".
3. TENIA ADMIRADORES DE TODO TIPO
Los lectores adoraban la forma de escribir de Leonard, al igual que los cinéfilos que descubrían su trabajo después de ver alguna de las muchas adaptaciones a sus novelas. Entre sus admiradores había escritores como Saul Bellow y Martin Amis. George Clooney visitó a Leonard en su casa cuando filmó la adaptación de "Out of Sight" y los integrantes de Aerosmith — que fueron a la ciudad para un concierto —también lo visitaron e incluso nadaron en su piscina.
4. LOS AUTORES ADORABAN LAS 10 REGLAS PARA ESCRIBIR DE LEONARD
La lista de Leonard de lo que se debe y no se debe hacer al escribir solía ser citada por aspirantes a escritores (y escritores consagrados). La lista fue escrita para el New York Times, e incluía "nunca comiences un libro hablando del clima", "nunca uses otro verbo aparte de 'dijo' para desarrollar diálogos" y "trata de omitir la parte que los lectores tienden a saltarse".
5. SUS FAMILIARES Y AMIGOS NO LE DECIAN ELMORE
Cuando era estudiante de la secundaria de la Universidad de Detroit a Leonard le pusieron el apodo de "Dutch" y se le quedó. Es una referencia a Emil "Dutch" Leonard, un lanzador del equipo de béisbol Senators de Washington que usaba los nudillos. La estampa del beisbolista estuvo por años en el estudio del escritor en un estante con libros. "Fue de la noche a la mañana, fue casi como si hubieran enviado un comunicado de prensa que decía: 'Empiecen a decirle Dutch'. Y simplemente ocurrió", dijo Leonard a The Associated Press en 2002.
6.CREÍA EN LA ECONOMÍA
Leonard trataba de que sus libros tuvieran menos de 300 páginas. "Una vez el New York Times me preguntó si reseñaría un libro de Tom Clancy y pregunté '¿cuántas páginas tiene?' y ellos me respondieron 'Son sólo unas 400 y tantas' y les dije 'No leo libros de más de 300 páginas' así que logré salvarme de esa", dijo a la AP en 2010.
7. POCOS DIRECTORES LOGRARON ENTENDER A LEONARD
Aunque Leonard dijo que la mayoría de los intentos de Hollywood por traducir su prosa a la gran pantalla fracasaron, disfrutó mucho tres intentos de la década de 1990 de Barry Sonnenfeld ("Get Shorty"), Steven Soderbergh ("Out of Sight") y Quentin Tarantino ("Jackie Brown"). En 2012, dijo a la AP que su adaptación favorita era "Jackie Brown" de 1997, que estaba basada en su "Rum Punch". Cuando Tarantino le llamó para pedirle consejos antes de filmar Leonard recordó que le dijo: "Haz lo que quieras, me gusta tu trabajo".
8. ERA UN TIPO DE DETROIT
Su padre era un empleado de General Motors y el mismo Leonard escribió anuncios publicitarios de Chevrolet y Westerns tras estudiar la universidad. Como buen hijo de la industria automotriz, Leonard escribía diariamente por ocho horas en el estudio que tenía en su casa. "Bueno, hay que dedicar tiempo si quieres escribir un libro", dijo en2010.
9. DEFINITIVAMENTE ERA UN TIPO DE DETROIT
Aunque nació en otra parte y vivió en los suburbios de la ciudad por muchos años, Leonard siempre se consideró oriundo de Detroit. Situó muchas de sus novelas en la ciudad y fue uno de sus mayores defensores pues vivió en ella desde 1934. En una entrevista con AP en julio, pocos días antes de que Detroit se declarara en bancarrota, Leonard dijo que pensaba que la ciudad iba a superarlo.
10. LEONARD NUNCA TERMINÓ SU NOVELA 46
"Raylan", que se publicó en 2012 resultó ser su última novela. Leonard dijo a AP a finales del año pasado que estaba emocionado por su próximo proyecto, que se trataba de un agente de inmigración pícaro y de domadores de toros. El título provisional era "Blue Dreams". Gregg Sutter, el viejo investigador de Leonard, dijo que el libro habría incluido a Raylan Givens, el oficial de "Raylan" y su relato "Fire in the Hole", del cual se desarrolló la serie de FX "Justified".
Leonard, uno de los escritores estadounidenses más famosos, murió el martes 20 de agosto de 2013. Tenía 87 años.
sábado, 4 de mayo de 2013
Vigésimo primer golpe de katana. Poniendo cara a los personajes (o destrozando la novela para siempre...)
El otro día mi buen amigo Sergi Miquel, alias Tete, tras leer Abandonar el juego, puso en marcha esa mente tan perversa y surrealista que tiene y elaboró una lista con el nombre de los actores que consideraba más adecuados para interpretar a los distintos personajes de la novela.
No se asusten, pero estos son sus candidatos:
Marlango
Jordi Mollà,
en plan nuevo resurgir de John Travolta.
Guijarro
Imanol Arias,
con tupé de fin de año
(aquí la mente retorcida de Esteve
también tuvo mucho que ver...).
El Pato
Fernando Esteso,
en su mejor momento: el actual.
Vic
Víctor Clavijo,
porque su actuación en Al salir de clase
marcó a Tete para siempre.
Carol, la ex del Pato
Yola Berrocal.
Ésta no fue difícil...
Esto da, como mucho, para una TVmovie de las oscuras... Aunque yo pagaría por verla ¡para qué negarlo!
Sigo esperando nuevas aportaciones de Tete para el resto de personajes (Gloria, Tachuela, la ex de Marlango,...). Si tú también tienes algunas recomendaciones, no te cortes y ¡hazlas!
lunes, 4 de marzo de 2013
Primer descanso del samurai - Abandonar el juego - Editorial Sepha
viernes, 8 de febrero de 2013
Decimoctavo golpe de katana. Abandonar el juego.
Aquí os presento la novela ABANDONAR EL JUEGO, de Xus González. Este tipo y yo nos parecemos tanto que a menudo creemos ser la misma persona (pura esquizofrenia).
La sinópsis de esta novela, negra y criminal, es la siguiente:
Alberto Marlango acaba de salir del talego con la firme
determinación de abandonar el juego de la calle. Pero no será fácil. Ni de
coña.
Para empezar, debe hacer un último trabajito para su
antiguo jefe, un gordo de gran calibre apodado el Pato: dar un escarmiento a la
ex novia de éste. Tan sólo asustarla, nada serio. Sin embargo, para cumplir el
encargo le envían a Richi, el sobrino del Pato y un tarado integral. Y con ése nunca
se sabe lo que puede pasar.
Por si fuera poco, el cabo de los Mossos Fran Guijarro,
el mismo que lo envió a chirona siete años atrás, acaba de recibir un soplo que
le puede complicar mucho la vida al ex presidiario. Esta vez, el policía se
muere por trincar al Pato, y es por ello que apretará las tuercas a Marlango
para que continúe en la banda y actúe como su chivato a tiempo completo.
Vaya tela. Todos quieren a Marlango dentro del juego. Y
en su cabeza no dejan de resonar las palabras de su antiguo compañero de celda:
Chaval, es imposible abandonar el juego.
Porque el juego es el juego. Siempre. Pues Marlango está dispuesto a demostrarle
que se equivoca, y piensa hacerlo a lo grande… O al menos eso es lo que
pretende.
Xus González es mosso d'esquadra desde hace casi una década, y trabaja en la Policía Judicial desde el año 2006.
ABANDONAR EL JUEGO se trata de una novela de ficción, sí, pero bien podría pasar perfectamente un día cualquiera. Porque Xus sabe de lo que habla.
Así que te recomiendo que compres su novela tan pronto salga a la venta a mediados de marzo. No te arrepentirás; lo pasarás bien de principio a fin, y no podrás soltarla hasta llegar al final.
Para abrir boca, aquí va el booktrailer. Y recuerda:
Es imposible abandonar el juego. Porque el juego es el juego.
domingo, 20 de enero de 2013
Decimosexto golpe de katana. Las diez reglas de Elmore Leonard.
El gran escritor Elmore Leonard (autor de novelas como Jackie Brown, Cómo conquistar Hollywood, Joe LaBrava, Raylan,... y así hasta más de 60 y del que ya hablé en este blog en el quinto golpe de katana) resumió en un conjunto de normas aquello que él
considera necesario para redactar una novela en la que el escritor resulte
invisible, es decir, que sea capaz de mostrar una historia en lugar de contarla.
Aún así, como él mismo dijo: “si tienes facilidad para el lenguaje, imágenes
propias y el sonido de tu voz te encanta... puede que estas reglas no sean para
ti. Léelas y luego sáltatelas”.
Aquí van:
1. Nunca empieces un libro hablando del clima.
Si sólo te sirve para crear atmósfera y no es una reacción del personaje al
clima, no debes usarlo demasiado. El lector buscará las reacciones del
personaje. Hay algunas excepciones, claro. Si te llamas Barry López (conocido escritor especializado en temática
medioambiental) y conoces más maneras de describir el hielo y la nieve que un
esquimal, puedes hablar del clima tanto como te dé la gana.
2. Evita los prólogos.
Pueden resultar molestos, especialmente un prólogo después de una
introducción que viene antes de la dedicatoria. Pero en no ficción son muy
habituales. En una novela, el prólogo cuenta los antecedentes de la historia,
pero no hace falta contarlos al principio, puedes ponerlos donde quieras.
Siempre hay excepciones, claro. Dulce jueves de John Steinbeck tiene prólogo, pero me parece bien porque es un personaje del libro que deja claras las reglas, que nos explica como le gusta que le cuenten las cosas.
Lo que hace Steinbeck en Dulce jueves fue titular los capítulos a modo de indicación, aunque algo oscura, de lo que tratan. Hay dos capítulos que llega a titularlos “hooptedoodle” (palabrería) en los que avisa al lector: “Aquí haré vuelos espectaculares con mi escritura, y no se entremezclará con la historia. Sáltatelos si quieres”. Dulce jueves se publicó en 1954, cuando yo empezaba a publicar, y nunca olvidaré el prólogo. ¿Me leí los capítulos hooptedoodle? Cada palabra.
Siempre hay excepciones, claro. Dulce jueves de John Steinbeck tiene prólogo, pero me parece bien porque es un personaje del libro que deja claras las reglas, que nos explica como le gusta que le cuenten las cosas.
Lo que hace Steinbeck en Dulce jueves fue titular los capítulos a modo de indicación, aunque algo oscura, de lo que tratan. Hay dos capítulos que llega a titularlos “hooptedoodle” (palabrería) en los que avisa al lector: “Aquí haré vuelos espectaculares con mi escritura, y no se entremezclará con la historia. Sáltatelos si quieres”. Dulce jueves se publicó en 1954, cuando yo empezaba a publicar, y nunca olvidaré el prólogo. ¿Me leí los capítulos hooptedoodle? Cada palabra.
3. No uses más que “dijo” en el diálogo.
La frase, en el diálogo, pertenece al personaje. El verbo viene a ser el
escritor husmeando donde no debería. El verbo “decir” es bastante menos intruso
que “gruñir”, “exclamar”, “preguntar”, “interrogar”... Cierta vez leí un “ella
aseveró” al final de una frase de un personaje de Mary McCarthy y tuve que parar de leer para buscarlo en el
diccionario.
4. Nunca uses un adverbio para modificar el verbo
“decir”...
... amonestó severamente. Usar un adverbio de esta manera (o de casi
cualquier manera) es un pecado mortal. El escritor se expone a interrumpir el
ritmo de intercambio cuando usa este tipo de palabras. Un personaje cuenta en
uno de mis libros cómo solía escribir sus romances históricos “llenos de
violaciones y adverbios”.
5. Controla los signos de exclamación.
Se permiten alrededor de dos o tres exclamaciones por cada 100.000 palabras
en prosa. Si tienes el don de Tom Wolfe
con ellos, puedes usarlos profusamente.
6. Nunca uses palabras como “de repente” o “de
pronto”.
Esta regla no requiere ninguna explicación. Me he dado cuenta de que los
escritores que usan exclamaciones como “de repente” suelen tener menos control
sobre sus signos de exclamación.
7. Usa términos dialectales muy de vez en cuando.
Si empiezas a llenar la página de diálogo ininteligible, no podrás parar.
Un buen ejemplo sería Annie Proulx,
que es capaz de captar muy bien el sabor del habla de Wyoming.
8. Evita las descripciones demasiado detalladas de los
personajes.
Steinbeck lo hacía. Pero en Colinas como elefantes blancos Hemingway por ejemplo, usa
una única descripción para el personaje de la mujer que acompaña al americano:
“Se quitó el sombrero y lo dejó en la mesa”. Es la única referencia física en
la historia, pero aún y así vemos a la pareja y sabemos de ellos por su tono de
voz... sin adverbios que los acompañen.
9. No entres en demasiados detalles al describir lugares
y cosas.
Si no eres Margaret Atwood, que
pinta escenas con el lenguaje o no puedes describir el paisaje como lo hace Jim Harrison, no lo hagas. Incluso si
estás dotado para las descripciones, ten en cuenta que el meollo de la historia
debe ser la acción, no la descripción.
Y finalmente:
10. Trata de eliminar todo aquello que el lector
tiende a saltarse.
Esta regla se me ocurrió en 1983. Piensa en lo que te saltas cuando lees
una novela: largos párrafos de prosa con demasiadas palabras. ¿Qué está haciendo
el escritor? Hablar del tiempo, o ha entrado en la mente del personaje y el
lector o bien sabe qué es lo que piensa el personaje, o bien no le importa. Me
apuesto lo que sea a que no te saltas el diálogo.
Mi regla más importante es una que las engloba a las diez:
Si suena como lenguaje escrito, lo vuelvo a escribir.
Si la gramática se
inmiscuye en la historia, la abandono. No puedo permitir que lo que aprendí en
clase de redacción altere el sonido y el ritmo de la narración. Es mi intento
de permanecer invisible, no distraer al lector de lo que es escritura obvia (Joseph Conrad habló una vez de las
palabras que se inmiscuyen en lo que quieres contar). Si escribo una escena,
siempre desde el punto de vista de un personaje (el que me da la mejor visión
de la vida en esa escena en particular) puedo concentrarme en las voces de los
personajes contando quiénes son y cómo se sienten, qué ven y qué sucede. Así es
como desaparezco de la escena.
martes, 6 de noviembre de 2012
Onceavo golpe de katana. George V. Higgins.
La editorial Libros
del Asteroide publicó el año pasado, 2011, una novela genial de George
V. Higgins: Los amigos de Eddie Coyle (1970).
Y vaya bomba de novela.
Y está claro que el tío sabía de lo que habla. Porque, a buen seguro, se hartó de escuchar llamadas intervenidas a chusma de mucho cuidado.
En 1970 publicó Los amigos de Eddie Coyle, que sería la primera de veintisiete novelas (hasta su muerte en 1999), y también la que le dio más fama y prestigio. En ella, Eddie Coyle trata de buscar el favor de un poli, Dave Foley, para evitar su inminente ingreso en prisión. Y la forma es pasándole información. Pero Coyle sigue con sus chanchullos y, por lo tanto, con mucho que esconder. Le vende armas a un grupo de atracadores que, a su vez, compra a un traficante llamado Jackie Brown. Y también trata con Dillon, un camarero a tiempo completo y asesino a sueldo (y de los buenos) a tiempo parcial. Y todos se mueven a espaldas de todos, tratando de que la mierda, que ya les llega hasta el cuello, no les impida respirar. Es el juego de la calle en estado puro.
En 1973, Los amigos de Eddie Coyle fue adaptada al cine por Peter Yates con Robert Mitchum en el papel de Coyle.
Este año 2012, Libros del Asteroide ha publicado The Cogan's Trade (1974) con el título de la adaptación cinematográfica: Mátalos suavemente.
Y ésta es otra gran novela. Ya te digo.
Es inevitable preguntarse por qué no hay más novelas de Higgins traducidas al castellano. En catalán existe la traducción de The Digger’s Game (1973) como La jugada d'en Digger (Edicions 62).
Pero queremos más. Mucho más. Así que a ver si espavila quién tiene que espavilar.
Algunas de las muchas perlas en los diálogos de Higgins son:
"Mira, una cosa sé. Si algo tiene que ocurrir, ocurre... Todo el mundo busca algún contacto y uno no caga en el pozo, porque, probablemente, otro día querrá beber de él".
"Calculo que habré hablado con él unas 100 veces y no sabría decirte cuanto de lo que me ha dicho es verdad... Nunca dejo de tener la sensación de que juega conmigo... La mitad de las cosas que le sonsaco, son cosas que descubro hablando con él. Él no sabe que me las está contando".
"Kenny es capaz de escuchar. Aparte de eso, es imbécil integral. Su idea de hablar es que él escucha y, si alguien le pregunta, responde: "Uh, uh, uh". Y eso cuando está inspirado. No es muy bueno ni tampoco muy rápido. Él sabe dos cosas. Si aciertas alguna, podéis hablar. Si no, no. Ah, y respira. A Kenny se le da bien respirar".
lunes, 10 de septiembre de 2012
Sexto golpe de katana. La maleta de Pulp Fiction.
Hay quién dice que Quentin Tarantino se limita a copiar.
No estoy de acuerdo.
Sí creo que ha visto mucho, mucho cine (americano, por supuesto, pero también francés, japonés, italiano...) y de todas las épocas, y se le han quedado grabadas en la cabeza imágenes, frases e ideas que después él sabe reciclar con su propio y peculiar estilo.
Para mí, eso no es copiar. Es reutilizar de un modo original cosas que ya existen. Porque, para qué engañarnos, en este mundo ya está todo inventado, y en el cine ni te cuento.
En Pulp fiction (1994), Tarantino hace su personal homenaje al cine negro, y en especial al ciclo de películas tan fructíferas en este género que se sucedieron entre los años 1944 y 1959.
Aquí va un ejemplo del que muchos han hablado.
¿Os suena la escena del maletín?
Mucho se ha hablado de lo que contenía dicho maletín. Las más evidentes són dinero y drogas, pero ¿a qué se debe ese fulgor que emana de su interior? Aquí es cuando surge la teoría de los lingotes de oro e incluso explicaciones más esotéricas como el alma de Marcellus Wallace, el jefe. Esa teoría no es mía, lo juro. Los que intentaban justificarla iban más allá y decían que la gran tirita que lleva en el cogote Marcellus Wallace cuando suelta su discurso al personaje de Bruce Willis para amañar el el combate de boxeo, es la prueba de que alguien, con algún extraño conjuro, le ha extraído el alma. Vaya tela.
Yo no voy a ir tan lejos, aunque sí me voy a remontar a un clásico del cine negro: El beso mortal (Kiss me deadly, 1955) de Robert Aldrich. En esta película, el detective Mike Hammer investiga un caso en el que todos sienten un gran interés por saber donde se encuentra una extraña maleta. Cuando descubre su paradero, esto es lo que pasa:
Después de abrasarse la muñeca, el bueno de Hammer decide cerrarla. Conforme avanza la película descubrimos que en su interior se oculta una especie de minibomba atómica, y esto es lo que sucede cuando la curiosa femme fatale se empeña en ver su contenido, a pesar de las advertencias:
Kiss me deadly está basada en la novela homónima de Mickey Spillane, escrita en 1952. Uno de los clásicos de la literatura pulp. En dicha novela, el contenido de la maleta no es otro que un millón de dólares en heroína. Ni más ni menos. ¿A qué se debe el cambio en la película? Pues a que por el año 1955 no se podía hacer referencia en el cine a ningún tipo de droga. Como si nunca hubiesen existido...
Así que pregunto: ¿Qué hay en la maleta que abre Vincent Vega? A juzgar por su sonrisa bobalicona cuando responde "sí, estamos contentos", y teniendo en cuenta su adicción a la heroína, creo que la respuesta es clara.
O no. Porque para eso están los enigmas del cine, para perder el tiempo haciendo suposiciones.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Quinto golpe de katana. Elmore Leonard.
El puto amo.
Aun así, muchos ni siquiera han oído hablar de él. O eso creen.
Seguro que si nombro Jackie Brown dirán:
-Aaaah, pero esa es una peli de Tarantino, ¿no?
Sí, hombre, sí. Y el guion también es suyo. Pero la novela en
que se basa (y de la que beben gran parte de los diálogos) es de Elmore Leonard.
Y no es la única. Ni mucho menos.
Y, aun así, es difícil encontrar todas sus novelas traducidas.
Sus tramas son geniales y sus diálogos la bomba. Crudos, realistas y cargados
de ironía. Muchos de sus personajes son todos unos perdedores natos de los que
puedes esperar cualquier cosa. Sus protagonistas tienen tanto carisma que te
atrapan desde su primera frase. Chili
Palmer, Jack Foley, Raylan Givens, Karen Sisco,… Así hasta llegar a las 60 obras, entre las cuales
cincuenta son novelas y el resto guiones cinematográficos y relatos.
No es que me apetezca hacer una selección de sus mejores
novelas, porque todas son la repera, pero sí me gustaría destacar algunas:
-Jugar duro (1983)
-Joe LaBrava (1983)
-Fulgor de muerte (1985)
-Cómo conquistar Hollywood (1990)
-Cóctel explosivo (1992)
-Pronto (1993)
-Tú ganas, Jack (1996)
-Cuba libre (1998)
-Almas paganas (2000)
-Perros callejeros (2009)
Algunas de las mejores adaptaciones de sus novelas:
-Cómo conquistar Hollywood (Barry Sonnenfeld, 1995). Novela
homónima.
-Jackie Brown (Quentin Tarantino, 1997). Novela Cóctel
explosivo.
-Un romance muy peligroso (Steven Soderbergh, 1998). Novela Tú
ganas, Jack.
En 2010 comenzó a emitirse la serie de televisión Justified, basada en uno de los personajes de Leonard: el Marshal Raylan Givens, un tipo que cuando le apuntan con una pistola se limita a decir:
-Úsala o tírala.
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